Parecidos entre un disco y un kilo de limones.

Pues si, aunque a simple vista parece ridículo que pueda haber parecidos entre un disco y un limón, cuando uno analiza la realidad en la que vive se da cuenta de que existen.

Dandose una vuelta por internet se puede descrubir que lo que pagan los consumidores por un kilo de limones es algo más de un 1000% de lo que cobran los agricultores por él. Este es el caso más llamativo, pero el limón no es la única fruta que sufre este fenómeno. En la misma noticia podemos ver como la mandarina sufre un aumento del 800% y la naranja un 563%, por no nombrar lo que ocurre también con las hortalizas. Todo ese margen de ganancias recae en las manos de los intermediarios y los distribuidores, mientras que, los que trabajan y sudan el producto en el campo, se las ven y las desean en ocasiones para simplemente cubrir costes.

Con la música ocurre algo parecido. Por lo que se puede leer aquí, el reparto del importe según AFIVE de un disco es el siguiente:

  • IVA: 16%.
  • Tienda: 40'2 %.
  • Discográfica un 24'4%.
  • El distribuidor un 4%.
  • La fabricación un 4%.
  • Derechos de autor un 4%.
  • Royalty para el artista 9'4%.

En el caso de que un autor sea a la vez intérprete, se lleva un total del 13.4% según estos datos. Habrá muchos casos en que este porcentaje sea menor, pero suponiendo un ejemplo que cumpla esos requisitos, si el precio del cd es de 18€, de ellos corresponden 2.41€ para el artista. Esto supone un aumento del 647% entre lo que se paga por el cd y lo que realmente cobra el que lo ha creado.

Pero este no es el único parecido. La fruta es un producto de primera necesidad. Como tal debe tener un precio asequible para todos. La música, y con ella cualquier manifestación cultural, no llega a ser algo de primera necesidad, pero si es importante para el desarrollo personal de la gente. De ahí que la Constitución y la Declaración Universal de los Derechos Húmanos, tal y como vimos en el primer post de este blog, establezcan que los ciudadanos tienen el derecho a acceder a ella, por constituir un bien para la sociedad en su conjunto y no un producto de consumo, como hay gente que pretende que sea tratada.

Estaremos de acuerdo todos que, permitiendo ese aumento en los precios, se hace un flaco favor a todos en beneficio de unos pocos que solo actuan como meros intermediarios. Sin embargo, con la aparición de internet, en el caso de la música esos intermediaros pasan a ser menos necesarios, por no decir que podrían ser practicamente prescindibles, y se ven amenazados por esta situación ante la cual reaccionan criminalizando a practicamente todo el mundo.

Lastima que esto no pueda ocurrir también con los alimentos. Si estos se pudieran descargar directamente por internet veríamos, entre otras cosas, como se podría acabar más facilmente con el hambre en África y como habría gente que empezaría a criminalizar a sus habitantes por "piratear" comida.
12/08/2006 13:06

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