Internet y redes P2P: ¿derecho a acceder a la cultura o lucha por la libertad?
Cuando uno lee la Constitución, más que un texto legal, parece ser un antidepresivo. En ella puedes ver como se te reconocen una gran cantidad de derechos que te hacen pensar que esta vida no es tan mala como algunos piensan. Si tengo, entre otros, derecho a un trabajo digno por el que me paguen como mínimo lo suficiente para cubrir mis necesidades básicas, a una vivienda también digna, a expresar mis pensamientos y a la educación y al acceso a la cultura para poder enriquecerme como persona, que más puedo pedir. Sin embargo, la vida desgraciadamente no se puede reflejar en un texto legal y cuando uno observa las cosas que pasan en ella se tiene la sensación que, la Constitución, no es más que esa “cosa” a la que hacen referencia unos señores con corbata, que se pasan la vida medio insultándose unos a otros, cuando les interesa.
El progreso nos ha dado muchas comodidades y esas comodidades, a su vez, nos han llevado al inmovilismo. Tienes derecho al trabajo pero, sin embargo, hay dos millones de parados aproximadamente en este país, por no decir que en bastantes ocasiones las condiciones que ponen las empresas se acercan poco a ser dignas. Tienes derecho a una vivienda, pero resulta que se cuenta como una buena noticia que este año “sólo” suban de precio un 10% y no más, llegando a suponer ya un coste que está cambiando la forma de demostrarse amor entre las parejas: éstas ya no se piden matrimonio, lo que se piden es hipotecarse juntos el resto de su vida. Y si tienes mala suerte y no consigues encontrar una pareja estable o simplemente no quieres tenerla... ¡ah, se siente!
Ante estos abusos la gente sólo reacciona con el pataleo. Algún amago de protesta ha habido con respecto al tema de la vivienda pero se ha quedado en eso, en un amago. Mientras tengamos una televisión en casa que nos muestre los partidos de fútbol de la liga o nos tenga el cerebro en punto muerto mientras escuchamos cotilleos basura, a la gente parece darle igual el resto de cosas. Unirse, abandonar la comodidad de sus casas (o las de sus padres) y salir a la calle a exigir lo que es nuestro no es muy atractivo. Supone un esfuerzo que pocos están dispuestos a asumir. Hasta hace no mucho ha sido también así con la cultura, nos ponían un precio de 2000 pesetas o más por CD, que con la llegada del euro ha ascendido a 18€ o 20€, y teníamos que tragar. ¿Tu derecho a acceder a la cultura?, pues reducido a lo que te llegue tu cartera chaval, la cual llega a poco dado el trabajo que tienes y la casa que hay que pagar. La cultura, como todo, sólo al alcance de unos privilegiados.
Pero mira por donde que surge una revolución tecnológica como pocos imaginaban: Internet. Ahora para que la gente se una en un fin común no necesita salir de sus casas, lo puede hacer sentado en el sillón de su salón. Por la Red no se pueden enviar objetos físicos, pero la cultura, que sólo está formada por ideas plasmadas en palabras, sonidos e imágenes, circula por ella como el agua que desciende por el cauce de un río. Pedir que se nos devuelva lo que realmente siempre ha sido de todos, nuestro patrimonio cultural, ahora es muy fácil. Pero esto no gusta a los poderosos, realmente creo que no les gusta nada que huela a libertad. Y claro, cuando a un poderoso no le gusta algo que realizan millones de personas por mucho que se les reconozca que tienen derecho a hacerlo, normalmente se olvida de cualquier ideal democrático y reacciona con actos que, como los calificaría yo... ¿dictatoriales? .
Por eso me hago la pregunta que he dejado reflejada en el título del artículo: qué son Internet y las redes P2P,¿una forma de ejercer el derecho a acceder a la cultura o una lucha por nuestra libertad?.




