Siempre nos han estado engañando.
Esta mañana me he levantado con un deseo extraño. Después de tener muy claro qué es lo que dicen las leyes que rigen todo lo relacionado con la propiedad intelectual y haberme desintoxicado de toda la manipulación respecto al tema, he querido recordar cual es la visión particular que tienen de ellas los propietarios de las obras. Para esto nada mejor que leer los avisos legales que incluyen en las mismas y que no tienen desperdicio, como vais a ver a continuación. Para ello he cogido un libro, un DVD y un disco cualquiera de los que hay en mi casa y he echado un vistazo para ver que decían. En el disco me he encontrado con esto:
- ‘Quedan reservados todos los derechos del productor fonográfico y del propietario de la obra grabada. Salvo autorización, queda prohibida la duplicación, alquiler o préstamo, así como la utilización de este fonograma para la ejecución pública o radiodifusión.'
Leyéndolo queda bien clarito que cualquier duplicación necesita autorización, no es posible otra interpretación. Veamos ahora que me he encontrado en el libro:
- ‘Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita de los titulares del ‘Copyright', bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante el alquiler o el préstamo público.'
¿Qué está rigurosamente prohibida la reproducción sin autorización del total o de alguna parte de la obra?. ¿Cuándo dice por cualquier medio o procedimiento está incluido ahí también la memorización de alguna frase o párrafo?. Por si acaso mejor no leer el libro, casi ni mirarlo...
Pasemos por último ya al DVD, para lo cual recomiendo un poco de anestesia porque aquí ya realmente entra un poco de miedo:
- Este DVD (incluyendo su banda sonora) está autorizado únicamente para uso privado. Todos los derechos están reservados. A menos que el propietario de los derechos de autor lo autorice legalmente y por escrito, cualquier copia, exhibición pública, o uso en todo o en parte de este DVD, así como su exportación, abastecimiento y/o distribución comercial está estrictamente prohibida. Su reproducción, exhibición o distribución sin previa autorización está sujeta a rigurosas multas por responsabilidad civil y criminal. Los derechos de venta y/o alquiler para este DVD están especificados en la carátula.
Está clarísimo, cualquier copia está estrictamente prohibida. Su reproducción, que no es ni más ni menos que su copia, sin previa autorización, está sujeta a rigurosas multas por responsabilidad criminal. Tras leer esto cualquier buen amigo te recomendaría que no te compraras nunca ningún DVD, porque la mejor forma de no caer en la tentación es evitándola, y así nunca te convertirás en un peligroso criminal copiador de discos...
Lo peor de todo esto es que estos avisos legales no son fruto del desconocimiento de las leyes, sino que persiguen un objetivo claro. Desde que nacemos convivimos con estos mensajes cada vez que compramos un disco, un libro o vemos una película y ahora pasa como lo que nos ocurre a los que hemos venido al mundo con la peseta. Con la llegada del euro nos dijeron que pasados unos años nos olvidaríamos totalmente de ella, pero nada más lejos de la realidad. Vemos una cantidad en euros y es inevitable hacer el cálculo mental para pasarla pesetas y hacerte una idea más clara de cuan grande es esa cifra. Con la cultura es lo mismo, ahora le dices a tus amigos que tienen derecho a acceder a ella y a hacer las copias que les de la gana, siempre que el objetivo no sea lucrarse, y te ponen una media sonrisa cambiando de tema rápidamente. ¡Venga ya, si está claro que la copia está prohibida, si lo pone en todos los discos que tengo en mi casa!, deben pensar. En realidad eso no impide que al final ellos mismos se hagan la copia pero más bien lo hacen porque piensan que no los van a 'pillar'. Así que objetivo cumplido, la mejor forma de quitarle un derecho a una persona es hacerle creer que no lo tiene, mucho mejor que usar la fuerza, porque hasta al dictador más cruel y sanguinario le sale un grupo de disidentes. Nada mejor que repetir una mentira cien mil veces para convertirla en verdad.
Ante esto les recomiendo a todos los posibles lectores de este texto que se informen siempre por ellos mismos. Por el simple hecho que algo salga en la televisión, ya sea dicho por un señor con corbata o por quien sea, eso no lo convierte en verdad. Ni siquiera les pido que me crean a mi, simplemente véanlo por ustedes mismos: artículo 31.2 de la Ley de Propiedad Intelectual para darse cuenta que no se necesita autorización de nadie para copiar un disco para su disfrute personal, artículo 270.1 del Código Penal para que quede claro que es el que tiene ánimo de lucro (comercial, no otro) el que se convierte en criminal y artículos 44.1 de la Constitución y 27.1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos para ver que tenemos derecho a acceder a la cultura, al igual que sus autores a poder vivir de ella.
Por cierto, hablando de autores, a lo largo del artículo podéis ver una serie de palabras subrayadas, ¿alguna de ellas es la palabra autor?.
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Autor: Pep
Fecha: 18/09/2006 10:39.




