Los "señores con corbata" han hablado.
Después de la reciente reaparición en los medios de la absolución de un internauta por intercambiar ficheros audiovisuales en la red, han hablado los "señores" de la corbata del tema. En este caso, se trata de López Aguilar, cuyas declaraciones podemos ver en el diario Libertad Digital.
Entre las "lindezas" que ha soltado por su boquita es que el régimen jurídico de la copia privada "está aun por perfilar". Algo me dice que ese retoque al que se refiere el ministro de justicia no va a ser para que la cultura sea más abierta y libre a través del derecho de la copia privada, sin perjuicio de no retirar el consiguiente canon que lleva aparejado. Esto lo pienso porque también ha dicho que el apuesta por los valores constitucionales de la Propiedad Intelectual, que "son muy serios". No creo que haga falta recalcar que todo lo que hay en la Constitución es muy serio, señor Lopez Aguilar, TODO. Le recuerdo que esa misma Constitución, a la que usted se agarra tanto cuando le interesa al igual que todos sus compañeros de profesión, también da derechos a los ciudadanos, y no me refiero sólo al derecho a votarles o a no hacerlo, que es lo único que parece importarles a usted y los que trabajan en lo mismo que usted. Para ustedes la única democracia que parece existir para el ciudadano es la de meter un papelito en una urna cada cierto tiempo, el resto es sólo derecho a pagar y a callar o, en todo caso, a patalear.
Añade que "estamos hablando de gente que tiene derecho a dominar la utilización de su creación literaria y artística en cualquier medio de expresión, y ello ante la sociedad de la información debe encontrar la protección adecuada". Sí, Aguilar, más de lo mismo hijo. Nadie les niega, yo el primero, sus derechos a los autores, pero aquí sólo parecen tener derechos los mismos de siempre. Eso de trabajar para buscar alternativas y conseguir que nos beneficiemos todos de esa sociedad de la información que brinda oportunidades únicas para democratizar algo tan importante como la cultura, vampirizada por una industria feroz que sólo vela por sus intereses capitalistas y que todo lo convierte en mercancía, o, mejor dicho, eso de trabajar en general López Aguilar, eso... ¡es muy pesado!, ¿verdad?.
Espero que estas declaraciones no vayan más allá de eso, de ser simples declaraciones, y que caigan en el olvido. Porque si no es así mucho me temo que esta sentencia, más que asegurar un marco legal en el que los ciudadanos no sean perseguidos simplemente por ejercer un derecho, lo que va a conseguir es despertar al "ogro", y entonces más que nunca tendremos que seguir luchando por nuestra libertad.




