El gerente de ACAM, Juan José Castillo, en un intento más de “educar” a toda la Sociedad.
Lo podéis ver en este artículo de la web de Informativos Telecinco: para Juan José Castillo, gerente de ACAM (Asociación de Compositores y Autores de Música) las descargas P2P “son inmorales” porque sí y porque lo dice él. No contento aun con tal barbaridad, declara también por el mismo motivo que dichas descargas no admiten ningún tipo de debate. La lista de sentencias absolutas prosigue; para este señor “la mayoría de usuarios saben que ‘no está bien’ descargar archivos y no pagar nada”. Tampoco tiene ningún tipo de reparo en decir que en el futuro “el consumidor pagará por el derecho a acceder” a los productos culturales y que el fin de la gratuidad de las descargas “está cada vez más cerca” gracias a las operadoras de telefonía. Para joya final, el señor Castillo se reservó la afirmación de que precisamente cuando llegue ese final de las descargas “dejaremos de discutir sobre si es bueno o no ‘compartir’, la cultura ‘libre’ y otras vehemencias neo liberales que sólo persiguen el beneficio de las grandes corporaciones”...
Vamos a ver..., por partes y despacio:
- Las descargas P2P “son inmorales” y no admiten ningún tipo de debate. ¡¡¡Uysss!!!, bueno táctica chaval, pero creo que ya llega demasiado tarde. Como el debate lo tenéis perdido desde el principio ahora preferís darle un rodeo e intentar pasar por encima de él para que no salgan vuestras vergüenzas a relucir. Pero eso ya no cuela, porque lo que parece que se está demostrando con hechos objetivos es que el beneficio que las descargas producen para la Sociedad en general es tan alto, así como para la mayoría de los artistas musicales, que lo que queda cada vez más patente es que lo que es inmoral es no promoverlas aun más y crear un marco jurídico que las defienda de los parásitos que se acercan a la cultura musical siguiendo el olor del dinero. Es precisamente de esos parásitos de los que hay que defender a los compositores y autores de música y no del público, señor Castillo.
- “La mayoría de usuarios saben que ‘no está bien’ descargar archivos y no pagar nada”. Esto debe de haberlo visto en uno de sus más plácidos sueños este señor o, simplemente, es un intento más de manipular a la gente que no vive de cerca el tema. Si hay algo que los usuarios tienen muy claro es que no hay nada malo en las descargas, más aun cuando se paga un canon por copia privada y cuando se paga mucho por él. Se vuelve a afirmar que las descargas son gratis cuando no lo son ni por asomo. Es cierto que no se paga un precio directo, lo que da la falsa sensación de gratuidad con la que juegan estos señores, pero recuerdo que la recaudación por copia privada en Europa es algo más de 1500 millones de euros para este año, y seguirá subiendo en años venideros. Si las descargas desaparecen deben llevarse consigo dicho canon o, si no es así, parece ser que dicho canon sería un fraude a la Sociedad escandaloso.
- “El consumidor pagará por el derecho a acceder” a los productos culturales. Ciudadano = Consumidor, Cultura = Producto... Esta es la forma de pensar de los que dicen defender únicamente a artistas y compositores. ¿Pagar por el derecho a acceder a la cultura?. ¿Y si no tengo dinero para pagar el precio que tú quieres ponerle?. Entonces no tienes derecho a acceder a ella... La Constitución y la Declaración Universal de los Derechos Humanos convertidos en papel mojado, triturados y tirados a la basura para defender únicamente los intereses de unos cuantos privilegiados que viven cerca de la cúspide de la pirámide de nuestra Sociedad. Estos son los valores que deben imponerse y que debemos enseñar a nuestros hijos, por supuesto que sí...
- El fin de la gratuidad de las descargas “está cada vez más cerca” gracias a las operadoras de telefonía. Eso será si las operadoras quieren, que digo yo que deberán ponerse todas de acuerdo para hacerlo, porque si no es así y una no lo hace, se va a poner las botas. Vamos, que por ley del mercado y por motivos de competitividad no se ve muy viable esto. Por otro lado, está bien que dejemos de lado la ley, ya que se ha demostrado con recientes sentencias que ésta no la escriben ni la aplican determinados señores, y que empecemos a hablar de operadoras de telefonía. Se empieza a admitir, en parte, la realidad.
- “Dejaremos de discutir sobre si es bueno o no ‘compartir’, la cultura ‘libre’ y otras vehemencias neo liberales que sólo persiguen el beneficio de las grandes corporaciones”. Esta si que es gorda... Lo que es triste y lamentable es, precisamente, que se discuta el beneficio de una cultura accesible para todos, y lo que es incomprensible e injustificable es que se quiera hacer ver que de esto se beneficien ‘grandes corporaciones’. Umm... perdón, corrijo, que sólo se persigue dicho beneficio. Esta afirmación se resume en un no rotundo a la libertad de la cultura independientemente de lo que decidan sus autores, esos que dice defender, argumentándola con algo difícilmente sostenible si no es porque se sabe que no se le va a exigir una justificación posterior a lo que está diciendo. Para este señor el mundo se está llenando de ‘vehementes neoliberales’ que, a su vez, sólo persiguen el beneficio de unas grandes corporaciones indeterminadas que sólo este señor debe conocer.
Poco más tengo que decir sobre estas declaraciones salvo que, para variar y sin que sirva de precendente, voy a darle la razón palabra por palabra en algo al señor Castillo. El final del artículo concluye con el siguiente párrafo: “Todos queremos, en definitiva, unas tecnologías que nos permitan acceder a los bienes culturales y que no impidan la lógica, y justa, compensación a las fuentes que originan los mismos. ¿Es que hay que debatir sobre eso?”. En efecto, todos queremos una tecnología, que ya ha llegado y, además, para quedarse, que permita acceder a los bienes, para toda la Sociedad, culturales, y que no impidan la lógica y justa compensación a las fuentes de los mismos, es decir, a sus autores. Compensación que, para ser lógica y justa, no debe contravenir ni limitar el Derecho Húmano y Universal de toda persona a acceder a algo como la cultura, cosa que, por supuesto, no debería ser necesario debatir.




