¿En qué invierte el gobierno nuestros impuestos?.
¿En Sanidad?. ¿En seguridad ciudadana?. ¿En construcción de vivienda asequible para los ciudadanos?. ¡No!. Lo invierte en cosas tan inútiles y absurdas como la campaña que ya anunció antes de las últimas Navidades contra la piratería y la intencionadamente mal llamada así.
Ahora, los encargados de idear esta campaña han tenido la feliz ocurrencia de tomar una página web, enmascararla como una página de enlaces de emule y de torrents y poner una serie de condiciones ridículas a los que quieren participar en ella (visto en meneame). Si se aceptan, bajo el lema por todos de sobra conocido de “contra la piratería, defiende tu cultura”, te redirigen a la página del Ministerio de Cultura de lucha contra la piratería. Esas condiciones que imponen en la web de la discordia, a la que me niego referenciar, son dignas de análisis:
- “Sólo se aceptarán las ideas originales sobre las que hayas trabajado y puesto tu esfuerzo”.
- “Tus ideas serán difundidas sin tu consentimiento”.
- “Como autor de tus ideas no recibirás compensación económica alguna. Tus colaboradores tampoco”.
- “Cualquier persona podrán utilizar tus ideas o disponer de ellas como suyas”.
Sobre la primera condición poco hay que decir; cada uno invierte el trabajo que sea, unos más y otros menos, en crear sus ideas, que por siempre jamás serán suyas y nunca nadie bajo ninguna condición tendrá el derecho de atribuirse su autoría, ni a comerciar con ellas si no es con el consentimiento de su autor.
Sobre la segunda, si nos centramos en lo que intencionadamente se mal llama piratería, se puede decir que para qué sirve una idea si no llega a los demás. Las ideas son creadas con el fin precisamente de llegar a la gente y si no es así entonces habrían muerto antes de nacer. No tendrían ninguna utilidad si el único que tiene conocimiento de ellas es el que las ha creado y a cuantas más personas llegan, más útiles son.
Sobre la tercera, resulta bastante indignante que se diga algo así cuando la SGAE bate records de recaudación un año sí y al otro también que, salvo que se pierda por el camino, su finalidad es la de remunerar a los autores, y que si las alarmantes noticias que se están filtrando son ciertas, dentro de poco tendremos un escándalo protagonizado por esta sociedad. Cuando un año sí y otro también los conciertos siguen aumentando y la recaudación en los cines, de las películas que de verdad interesan, sigue subiendo (ya hablaré sobre los datos definitivos del año pasado). Resulta, además, especialmente triste que se diga que un autor no recibe compensación económica alguna por su obra cuando lo que se quiere decir es propietario de los derechos de explotación, los cuales, pase lo pase, circule por la red la obra lo que circule, siguen siendo los únicos que pueden comerciar o permitir el comercio de la misma. Y sobre el cuarto... ¡ay, el cuarto punto!. ¿Pero me puede alguien explicar cómo demonios se utiliza una idea?. ¿Es que acaso una idea es algo físico que se pueda usar, estrujar o tirar?. Las ideas no se utilizan, se tiene conocimiento de las mismas o no se tiene. Se transmiten por imágenes, sonidos o palabras, se piensan, se sienten... pero no se tocan. Por favor, ¿y esto tiene como origen el Ministerio de Cultura?. Por otro lado, ¿es que alguien por bajarse una canción ya la está haciendo suya?. ¿Es que acaso no sigue siendo su autor reconocido como tal?
Señora ministra, se está usted luciendo. Ante el desprecio que está demostrando hacia la inteligencia de los ciudadanos de este país y hacia su dinero con el que pagan sus impuestos, usted debería dimitir no hoy ni mañana, sino ayer... Y ante el conocimiento de que no va a hacerme ni puñetero caso ya que siquiera va a tener noticias de las palabras que aquí le dejo, no puedo hacer otra cosa más que recordar la contracampaña que varios bloguers le lanzamos en su día y pedirle que, si quiere luchar contra la “piratería”, al menos no parezca que lo está haciendo copiando sin autorización el diseño de otra web. Y que a nadie se le caiga la cara de vergüenza por esto...




