Los talibanes del copyright opinan sobre lo que hay que hacer con el movimiento copyleft.
Hace ya bastante tiempo, cuando este blog apenas tenía mes y medio de vida, escribí un artículo a raíz de haber leído un texto de un par de abogados de un determinado despacho. En él, entre otras cosas, se tildaba de demagógicos a los que relacionaban la copia privada con el derecho constitucional de acceso a la cultura y se justificaba ese razonamiento con la denominada regla de los tres pasos sobre la cual di mi opinión de no experto en ley, pero sí de alguien que medianamente interpreta lo que lee.
En ese mismo artículo de este blog, dije literalmente en relación a los autores de ese texto que “los abogados tienen como profesión defender los intereses de sus clientes; habría que ver cuales son los clientes de estos abogados o cuales son sus aspiraciones”, dado que sus argumentos en contra de las redes P2P y a favor de reducir la copia privada a prácticamente la nada no se sostenían. Pues bien, resulta que esos abogados pertenecían y puede que sigan perteneciendo al despacho ‘Cremades & Calvo Sotelo’, del que es presidente un tal Javier Cremades, el cual ha dejado bien a las claras cuales son los intereses que defiende en las recientes declaraciones que ha realizado en el FIPI (Foro Iberoamericano de Propiedad Intelectual) que se está celebrando estos días en Madrid.
Tal y como podemos leer en el diario El Pais, su opinión es que “en muchos países iberoamericanos se ha considerado que proteger la propiedad intelectual era una cuestión de países ricos y que los pobres lo que tenían que hacer era dejar que la gente copiase. Y eso es un grave error, porque la propiedad intelectual crea industria, desarrolla el empleo y es un factor de progreso”. Este señor parece mentira que sea presidente de un despacho de abogados; o bien es que considera que España es un país pobre, porque resulta que este país es uno de esos en los que se permite copiar a la gente (ver artículo 31.2 de la LPI). Cierto es que determinados sectores están luchando para que esto deje de ser así, pero afortunadamente aun no lo han conseguido. Por otro lado, asociar a un único y determinado tipo de industria el desarrollo del empleo y considerarlo un factor determinante de progreso es una demagogia barata y “basuril” más propia de Chenoa que de alguien que se supone que es un licenciado (como si sus clientes fueran los empleados de esa industria...). Si, por poner un ejemplo, los coches se tuvieran que fabricar a mano a partir de mañana y se pretendiera mantener el nivel actual de producción, se necesitarían un mayor número de factorías y de mano de obra. Es decir, se fomentaría la creación de empleo, pero ¿aumentaría el nivel de progreso?. Obviamente no, sería dar un paso atrás de 100 años, que es algo parecido a lo que pretenden estos tipos hacer con las nuevas tecnologías de la información, frenarlas y limitarlas en pos del mantenimiento de un modelo de negocio obsoleto y arcaico, propio de un siglo que ya dejamos atrás, para defender el crecimiento sostenido de las inmensas fortunas de los propietarios de esa industria que este señor considera tan importante, tanto como para intentar disfrazar de creación de empleo los intereses de estos señores que parece ser que le pagan el sueldo. El hecho claro y rotundo que es que la libertad de acceso a la cultura sea un gran progreso y avance social le importan bien poco a estos abogados que sólo piensan en tener bien contentos a sus clientes, cuando realmente sacrificar el beneficio de unos pocos (o parte de él) por el bien de toda la Sociedad debería ser el objetivo de todos.
Pero lo que hay que agradecer a este tipo es que más adelante se quita cualquier tipo de disfraz, habla sin ningún tipo de tapujos y deja bien clarito qué es lo que defiende y qué es con lo que se debe acabar según su opinión. Dice que ‘hay que hacer frente al copyleft (acceso universal a los contenidos) y establecer sistemas eficaces de control sobre los derechos de autor de las creaciones’. Así sin más, acabar con el movimiento copyleft independientemente de lo que piensen los artistas que están comprometidos con el mismo y que cada vez son más. Ese es el verdadero enemigo, el mayor problema al que se enfrenta la industria, ¿verdad?. A lo que hay que tener miedo no es sólo a quedarnos sin clientes, sino es también, y sobre cualquier otra cosa diría yo, a quedarnos sin empleados...
Pues sí, hacéis bien en temer a que eso ocurra. Pero si llega alguna vez ese momento no será por culpa del movimiento copyleft, será por vuestra propia culpa y por vuestra propia avaricia que os ha llevado a esclavizar a los creadores y a criminalizar a vuestros clientes.
Que no os quepa la menor duda.




