Si el acceso a la cultura es un derecho entonces procura que nada sea cultura.

En numerosas ocasiones he mantenido algún que otro debate con personas de todo tipo sobre la legalidad de las redes P2P, lo que dice la Constitución sobre el acceso a la cultura, etc. Las discusiones pueden empezar o terminar de muy diversas formas, pero suele ser habitual que, ante la imposibilidad de rebatir que la cultura y el acceso a ella es un derecho reconocido, se zanje el tema afirmando que la música que escuchamos, las películas que vemos, etc. están lejos de ser cultura; en todo caso sólo consiguen alcanzar la categoría de ocio.

Para apoyar esta teoría utilizan ejemplos como los de cualquier triunfito o de personajes como Paris Hilton. También se podrían buscar otros ejemplos entre los que han sido los más descargados el año pasado mediante descargas de pago directo. Claro, defender que la música es cultura con nombres sobre la mesa como los de Paulina Rubio o Ricky Martín puede llegar a ser una temeridad. A partir de este hecho, algunos llegan a la conclusión que la música no es cultura, ni el cine... Por eso aunque tú tengas derecho a acceder a la cultura no te engañes, realmente no tienes derecho a nada porque nada de lo que ves ni de lo que escuchas es cultura... En este mundo en el que vivimos todo es ocio y nada más que ocio por el que debes tener una buena cartera para poder disfrutarlo.

 

Pero resulta que el mundo musical, afortunadamante, no se acaba en los “Bisbales” de turno. La música abarca un abanico tan grande que sería ridículo que intentara resumir aquí y ahora la variedad de estilos existentes y la cantidad de gente a la que puede llegar a marcar hasta su forma de vivir la vida. A los defensores del ‘hay que pagar por todo el precio que nos quieran poner, para que unos señores sigan haciéndose más ricos de lo que lo son ya a costa de nuestros derechos’, sin embargo, esto no les importa nada y pretenden meter a todos en el mismo saco. Lo mismo hacen con el cine... A pesar de que hay que reconocer que cada vez hay más videojuegos que pasan por películas que no son más que una mera exhibición de efectos especiales, seguro que si nos pusiéramos a poner ejemplos de películas que cuentan verdaderas historias enriquecedoras como podría hacer cualquier buen libro (¿alguien duda de que la literatura es cultura?) y que nos han hecho reflexionar o sentir intensamente, la lista que obtendríamos sería amplia. Pero no importa, con la existencia de la saga de ‘Torrente’... ¿cómo vamos a considerar que el cine es cultura?.

 

Resulta curioso entonces que en todos los gobiernos, al menos los que conozco, exista un Ministerio de Cultura. En cambio, no existe en ninguno un Ministerio del Ocio. Pero aparte de esto, si la música se está degradando tanto como para que en las lista de ventas aparezcan personajes como ‘King Africa’ al que como persona le deseo todo lo mejor, esto no es más que otro gran motivo para declarar por terminado el monopolio sobre la cultura de una industria única responsable de tal degradación, que, en el afán de buscar aumentar sus beneficios archimultimillonarios con la ley del mínimo esfuerzo, está bajando en determinados casos el nivel musical y cinematográfico a cotas inadmisibles. Esto no es culpa de la música, ni del cine. Ni tampoco, faltaría más, de los creadores que tienen mucho que aportar pero que aun no han encontrado la oportunidad de darse a conocer.

 

Por ello, a todos aquellos que ante la falta de argumentos quieren apartar de la definición de cultura a lo que desde el principio de su existencia está unido inseparablemente a ella, les digo que acepten de una vez la realidad de las cosas y dejen de buscar argumentos ridículos para reducir nuestros derechos a una microscópica migaja.

15/03/2007 19:24

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