Continuan engañándonos e insultándonos.
Hace ya tiempo escribí en este blog un artículo en el que ponía de manifiesto el descarado y tristísimo engaño que suponían los avisos legales que nos podemos encontrar en cualquier disco, libro o película que nos advierten de los males que se nos pueden avecinar si realizamos cualquier copia de esas obras. Sobre lo que voy a hablar ahora no es nada nuevo. Se trata de los avisos que en el mismo tono o incluso peor, nos encontramos cada vez que vamos al cine a ver una película. Todos, lamentablemente, hemos sido víctima de alguno de esos vídeos en los que con total impunidad se insulta al 99% de la ciudadanía que se deja el dinero en las taquillas y que va a llenar las arcas de los ideadores de semejantes esperpentos.
Tal y como explica magistralmente el abogado David Maeztu en su blog, lo que se nos cuenta en esos vídeos es casi todo es mentira. Son un engaño, un intento de crearse unas leyes ficticias a su medida a base de manipular y mentir a los espectadores que poco o nada saben de las leyes vigentes. La suerte es que lo que suele ocurrir es que a la gente le importa bien poco que lo que se dice ahí sea verdad o mentira, lo único que quieren es que empiece la película ya. Pero lo que no nos debe importar es que se nos ataque directamente a nuestros legítimos derechos. Así pues, si algún día vemos a alguien en una sala de cine con una cámara de vídeo grabando la película, debemos ser conscientes que está ejerciendo su derecho a la copia privada mientras que no se demuestre que el uso que se va a dar a la copia es otro distinto, y si vemos que a alguien se le echa de la sala por este motivo nuestro deber sería denunciarlo.




