Señores, el cine se muere... pero de la risa.
Normalmente, en este blog, suelo tratar los números que el cine mundial obtiene en las taquillas de este país para dejar en evidencia que el único cine que está en verdadero declive es el español, por algo tan simple como evidente como es la opinión que de él tenemos los españoles.
Hoy voy a poner de manifiesto que de lo que se está muriendo el cine a nivel mundial es realmente de la risa, por la manera en la que nos toma el pelo con el beneplácito de los que se supone que nos tenían que representar y defender frente a este tipo de gente.
Podéis ver aquí como el año 2006 fue absolutamente “desastroso” para las cuentas de los magnates del mundo del séptimo arte con un aumento de los beneficios del 10.7% respecto a 2005, llegando a obtener en términos absolutos un beneficio de 25800 millones de dólares. Pero además esto no es algo esporádico fruto de un pelotazo dado por pura suerte en un año aislado, tal y como se puede deducir de las palabras de Jeff Bake, Vicepresidente de Sony Pictures Entertainment, que en agosto de 2006 anunció que sus estudios habían “superado la marca de mil millones de dólares de ingresos de taquilla en el 2006”, suponiendo “el quinto año consecutivo que el estudio alcanza ese hito en taquilla”.
Sin embargo, si seguimos leyendo la primera web enlazada en el párrafo anterior, podemos comprobar que, a pesar de todas las evidencias que demuestran los números de forma irrefutable, se nos sigue queriendo vender la “verdad” oficial intentándonosla meter a todos a fuego en nuestro cerebro, al afirmar que “con estas cifras se entiende que, a pesar de la evidente crisis del cine, en el año 2006 se haya batido el récord de películas producidas por Hollywood: 607”. Vivir para leer...
Igual se refiere por ‘evidente crisis’ a que “por tercer año consecutivo, el número de espectadores norteamericanos ha vuelto a descender...”. Pero resulta que es de primaria que cuando los beneficios obtenidos por un determinado bien aumentan a pesar de disminuir su demanda es porque ha aumentado su precio buscando precisamente ese efecto, el obtener la mayor cantidad de beneficios posible, que es finalmente el único resultado que importa, a costa de la reducción de la alta demanda que pueda tener ese determinado bien y, en determinados casos, a costa también de que mucha gente no pueda acceder a algo a lo que tiene derecho. Esto es algo que casi nacemos sabiéndolo todos.
Por mucho que determinados tipos se empeñen, la realidad de los números es la que es y no se puede cambiar. Resulta obvio, salta a la vista y es un insulto a nuestra inteligencia el intentar negar que, al igual que la gente no deja de ir a las discotecas porque tenga un equipo de música en casa, que la gente no deja de ir al fútbol aunque muchos puedan ver todos los partidos gratis, ya sea en casa o en el bar de la esquina, la gente tampoco deja de ir al cine a pesar de las descargas y a pesar del cine en streaming que determinadas webs ofertan gratis.
Si dejan de ir es porque no deja de subir el precio o porque no les interesa la oferta, nada más. Intentar convencernos de otra cosa es manipular la realidad riéndose de nosotros en nuestras propias narices.




